¿QUÉ TAL UNAS VACACIONES EN MADEIRA? ¿MERECE LA PENA VISITAR LA ISLA?


Llevo visitando Portugal desde finales de los años 80 del siglo pasado y hasta 2016 no me he acercado a Madeira. Digamos que no era una prioridad pero apetecía.

En este artículo voy a detallar brevemente algunas de las ventajas de la isla como destino de vacaciones y también los posibles inconvenientes. 

Que quede claro que ante todo nos encontramos ante un lugar extremadamente seguro para el turista. Madeira ofrece un clima de paz similar al de Suiza. En mi caso era primordial pasar una semana de vacaciones en un lugar con un clima amable y tolerable, lo cual sí garantiza Madeira. Soy del Cantábrico y me van fatal los calores mediterráneos, por lo que se agradece sentir una temperatura constante en torno a los 20 grados día y noche, día sí, día también, lo cual permite todo tipo de actividades a cualquier hora sin que el sol agobie o refresque demasiado. El clima es sobresaliente y para mi gusto mejor que el de Canarias, que puede llegar a ser muy tórrido y agobiante. Insisto, desde que te levantas hasta que te acuestas sudas lo mínimo y te duchas más por costumbre que por necesidad.

Los precios de los hoteles andan bastante asequibles y los hay para todos los bolsillos. Me quedé en el Casino Madeira, de la cadena Pestana, con cinco estrellas oficiales y cuatro y media reales, al precio de 80 euros diarios con un muy buen desayuno, notables instalaciones y ubicación  muy céntrica. La planta hotelera pasa la prueba con buena nota y eso es de agradecer.

El nivel de precios es aceptable en general, algo más caro que en el continente, pero desgraciadamente en lo que Madeira falla es en el tema gastronómico. La calidad de la restauración está muy por debajo de la que podemos encontrar en el Portugal peninsular. La variedad de pescados es escasa y como casi toda la mercancía procede del exterior, los precios suben ligeramente. No hay mucha competencia y en el apartado culinario Madeira debe mejorar si quiere optimizar su calidad.

En cuanto a excursiones para conocer la isla, no es necesario alquilar un coche. Un tour por una zona de la isla para toda la jornada y sin comida sale a unos 25 euros por persona y resulta bastante cómodo. Si vas a estar una semana en la isla, puedes hacer viaje diario y te sobra tiempo para el senderismo en la famosas levadas, caminos construídos junto a canales de riego.Ojo porque un coche en la capital sirve para muy poco y casi sale más barato coger un taxi las veces que haga falta. En cuanto a los tours guiados, son entretenidos y amenos. La excursión más panorámica es la del Noreste de la isla.Para aficionados al excursionismo, Madeira es un buen destino sin riesgos.

Lo más chocante de la experiencia madeirense para un apasionado de Portugal es el carácter de los madeirenses, que no son precisamente la alegría de la huerta y parecen más germánicos que lusitanos. En la capital predomina el trato seco, frío e incluso poco amistoso. Los modales tampoco van muy allá. Ojo, que yo voy hablando portugués y ni aún así es fácil ver una sonrisa. Únicamente encontré cordialidad entre los más jóvenes y las personas con un cierto nivel cultural. Ya aviso de que Madeira no es un destino cálido en lo humano. Eso sí, para los ingleses parece haber un trato de especial deferencia y para los españoles no hay la buena consideración que se nos otorga en territorio continental. Incluso los guías de las excursiones se explayaban notablemente con los británicos aunque fueran minoría en el grupo del viaje, dejando de lado o ignorando a  españoles, franceses e italianos. En los pueblos pequeños parecía haber un trato más natural.

Otra asignatura pendiente de Madeira es la animación en la vida cotidiana para el turista. Escasea el ambiente de cualquier tipo y a las diez de la noche Funchal tiene el aspecto de una ciudad eslovaca, con calles vacías y comercios cerrados. Naturalmente que en ese tema es lo más opuesto a Canarias. Eso sí, puedes dormir en silencio y no hay jaleo a ninguna hora. Ya de mano sabes que no vas a ir a la playa en Madeira y el agua de las piscinas está muy fresca. A Madeira se va a ver sitios bonitos y hacer un poco de deporte moderado.

Curiosamente, a pesar de la complicada orografía de la isla, la red de carreteras es excelente y hay muy buena accesibilidad a todos los rincones. El transporte público funciona bastante bien y por cierto que no se puede viajar de pie en autobuses urbanos.

Un viaje de una semana para dos personas con salida de Oporto en vuelo de Transavia y estancia de hotel de cinco estrellas me salió por menos de 900 euros la pareja. Naturalmente que los extras se pagan, pero el precio de partida es bueno y eso hace que Madeira no sea un destino prohibitivo sino más bien asequible. Eso sí, vas una vez y ya no te hace falta volver más por allí.

Ahora bien, considero que Madeira no es un destino turístico prioritario en Portugal. Si vives a una distancia razonable de Portugal como para ir en coche, tienes a tu disposición muchas zonas turísticas interesantes sin falta de coger un avión y alquilar un coche o pagar excursiones organizadas. Otra cosa es que residas en Galicia o Extremadura y aproveches la cercanía de los aeropuertos de Oporto y Lisboa para acercarte a Madeira en unas vacaciones muy relajadas en una isla florida y hermosa, llena de bosques y lugares preciosos. Desde Madrid o Barcelona se puede hacer un viaje combinado pasando unos días en Lisboa y luego con extensión a Madeira.

En resumidas cuentas, siempre hay ventajas e inconvenientes, tal y como ocurre con otros destinos. El lector decidirá qué pesa más en su balanza. No obstante, aconsejo profundizar en el Portugal continental, más allá de Lisboa y Oporto, dejando Madeira como segunda opción.