OPORTO Y EL PUENTE QUE NO VA A NINGUNA PARTE


Si llegas a Oporto en tren desde el sur lo haces por un puente de hormigón bastante joven. Hasta 1991 el acceso ferroviario desde la otra orilla del Duero se hacía en vía única y limitada a 10 km/h por el estado de la infraestructura. Mi primer viaje desde Oporto a Entroncamento pasó por ese puente y la lentitud con que se transitaba hacía de la experiencia todo un panorama a cámara lenta. Hoy se va un poco más rápido. Estamos hablando de una obra de Eiffel, el puente de María Pía, que algunos confunden con el Dom Luiz. Pues bien, un cuarto de siglo después de su cierre al tránsito de "comboios" (trenes) el puente sigue inaccesible y vallado. En un principio se pensaba convertirlo en una senda cicloturista y peatonal pero nada se ha hecho al respecto. Por lo visto, el mantenimiento de una obra así costaría una fortuna. La otra opción rompedora la han planteado unos arquitectos portugueses que proponen su desmontaje y posterior traslado para ser colocado en un punto de la ciudad diferente al actual, constituyendo un monumento visual que idenificaría aún más a la ciudad.
















La virguería saldría por diez millones de euros por lo menos. De momento el puente sigue formando parte del paisaje pero es una pena que no se use para nada provechoso.