ASÍ SE BAÑAN EN LEÇA DA PALMEIRA, AL NORTE DE OPORTO.

Efectivamente, el agua del Atlántico está fría hasta para los gallegos. Del oleaje ya ni te cuento. Así que esta es la solución, construir una piscina al lado del mar y con agua salada que tampoco está mucho más caliente. 

Lo curioso es que nos hallamos ante un Monumento Nacional, obra del arquitecto Siza Vieira y que data de 1966. Personalmente me gustan mucho más las obras similares de César Manrique en Tenerife. Eso sí, los precios son disparatadamente caros para los adultos y por semana te cobran 6 euros del ala a cada adulto, subiendo la tarifa los fines de semana hasta los 8 euros, algo totalmente injustificable y a pesar de lo cual hay llenazo casi siempre. En Tenerife cobran mucho menos por instalaciones mejores y los precios de esta piscina llamada "das marés" son parecidos a los de las playas de pago italianas.

Si el lector es arquitecto, puede ser una visita interesante. Para el resto de los viajeros, bastará contemplarlas desde el enorme y largo paseo marítimo de Leça. Lástima de los olores de la enorme refinería que invade las vistas tierra adentro.