RESTAURANTE MARINHEIRO. POVOA DE VARZIM

Antiguamente el local tenía otra estética más marinera, con su barco de verdad y todo. Desde hace unos años  el edificio luce ese estilo arquitectónico tan refinado. Inicialmente podría echar para atrás porque parece un local de lujo para clientela con billetera abultada, pero la realidad es muy diferente. Hasta este año no me había animado a visitarlo, más que nada porque no exponen la carta en el exterior, pero felizmente sí la exponen en internet en su web, de modo que vistos los precios decidimos poner a prueba al restaurante en una noche de martes en la que el aforo no se había completado. El local es grande y la decoración moderna pero sin pasarse, aunque con escasez de luz y una carta con el texto sobre fondo azul marítimo que no resulta cómoda de consultar.

Aquí se viene principalmente a comer platos a base de marisco de primera calidad y tamaños excepcionales, incluyendo los mejillones más grandes que he visto en mi vida. Optamos por un arroz de tamboril (rape) y un bacalao con puré. Como aperitivo de pago ponen un paté de atún hecho en casa que dejó muy buen sabor de boca, todo un ejemplo para el resto de la hostelería portuguesa. El servicio de pan es muy generoso y lo cobran a precio muy bajo. El agua de medio litro en envase de cristal sale a un euro con veinte céntimos, lo que ya es buena pista de que no quieren abusar del cliente. También tomé una crema de mar al estilo francés con tropezones de marisco al precio de 2.95 euros, una ganga absoluta. En cuanto al arroz de tamboril, casi parecía tamboril con arroz, dada la abundancia del pescado, preparado sin potenciadores de sabor y muy generoso.El bacalao contaba con dos postas y quizás estaba algo seco, con lo que para posteriores ocasiones se podría pedir una cocción más leve, adecuada al gusto español. Hay que tener en cuenta que los portugueses prefieren carnes y pescados muy hechos. Los postres son correctos pero nada del otro mundo.

Después de haber pagado cincuenta euros por un entrante, dos platos, dos postres, pan, media botella de vino, media de agua y un café, el cliente sale muy satisfecho y con ganas de volver cuanto antes. Quizás lo menos mejor sea el servicio, algo seco y más bien orientado al transporte de platos entre cocina y mesa en lugar de a las relaciones públicas.

Tienen una carta de vinos muy completa a precios ajustadísimos, con referencias de todo el país. En cuanto a relación calidad-precio, es el sitio donde mejor he comido en Portugal en los últimos 25 años. 

El restaurante Marinheiro se encuentra en la antigua carretera nacional en dirección a Valença en la zona de Aver-Omar, una ruta llena de restaurantes de todo tipo.

Hay también muy buenas carnes e incluso se puede comer en plan de tapas con productos de lujo a precios que ya no se ven en ninguna parte.

En resumidas cuentas, merece la pena desplazarse expresamente desde Oporto o Vigo para comer aquí. Me arrepiento de no haber ido antes.