RESTAURANTE CASA DOS FRANGOS. POVOA DE VARZIM.

El que vaya buscando glamour y exclusividad, que se dirija a otra parte. Ahora bien, el que quiera comer muy bien en pareja por veinte euros con vino y postre, que venga aquí sin dudarlo. 

Nos encontramos ante uno de los restaurantes más grandes de la península y probablemente del continente. Hay un parking de tres pares de narices con personal para ayudarte a salir del estacionamiento al final de la comida. La sala es inmensa y allí comen doscientas personas a la vez, en un ambiente lleno de jolgorio y alegría. Hay que tener en cuenta que una ración de pollo para dos personas con guarnición de patatas fritas sale por diez euros y cuesta trabajo acabarla. Las bebidas se cobran a precios populares y también hay una carta con variados platos de carne. Aquí se trabaja a lo bestia y cuando llegas ves cómo están asando docenas de pollos a la vez.

No te puedes ir de Portugal sin probar el frango (pollo) porque aquí sabe diferente, como antiguamente. Ojo porque en esta casa no lo churruscan a lo bruto sino que sale muy tierno y como en su jugo.

Tanta gente no puede estar equivocada y la Casa dos Frangos puede estar completa para cenar un lunes de invierno, gracias a unos precios populares y a raciones enormes, con producto de primera. Obviamente una economía de empresa basada en la cantidad permite suministros a mejores precios y mayor exigencia en la calidad a los proveedores.

Este restaurante lo encontraremos en la antigua carretera nacional que une Porto con Valença do Minho, saliendo desde Povoa de Varzim hacia el norte, en la gran avenida de los restaurantes con parking.

Para los clientes es de agradecer que la empresa propietaria se dedique a competir con calidad y precio, facilitando la vida de residentes y turistas.