MUSEO DEL ORIENTE. AL OCCIDENTE DE LA CIUDAD DE LISBOA.












Efectivamente el edificio tiene pinta de bunker y una vez que te hallas dentro, lo llegas a sentir como tal. Es lo que tiene la arquitectura de la época salazarista y curiosamente nos hallamos ante un museo ubicado en un antiguo almacén de bacalao. Después de pagar los seis euros de rigor, penetramos en una serie de salas diseñadas para dar valor visual a las piezas expuestas.

Hay que tener en cuenta que la presencia portuguesa en Asia duró varios siglos y hace bastante poco que Portugal se retiró de Macau, al lado de Hong Kong. Por lo tanto, nos hallaremos ante zonas temáticas que abarcan los territorios lusitanos de antaño.

Debo decir que esperaba más, aunque no salí descontento. Para llegar al museo tenemos una parada de tren justo al lado, que es la llamada "Alcantara", a la cual llegaremos desde la estación de Cais do Sodré de Lisboa. También podemos acceder en tranvía o en autobús. Si nos acercamos desde otros puntos de la ciudad, hay una línea de tren de cercanías que nos deja en Alcantara Terra, un poquito más al norte. La zona tiene una fuerte presencia policial porque se halla allí un cuartel de la guardia nacional republicana.

Volviendo al tema de las exposiciones, las áreas temáticas se centran fundamentalmente en China, India y Japón, con una interesante aproximación a los intercambios culturales entre Oriente y Occidente.

Los que hayan comprado una de esas tarjetas para visitar museos y monumentos, pueden amortizarla aquí y en el cercano museo de Arte antiguo. No va a ser la gran visita cultural de tu vida pero mola. Eso sí, se echa de menos una visita guiada.