TESOROS OCULTOS Y DE VISITA GRATUITA ENTRE LISBOA Y ESTORIL.

El viaje del tren entre Lisboa y Cascais es de lo más entretenido. Vas pegado al río al principio y luego al lado del mar. No te aburres en la media hora que dura y disfrutas un montón. Normalmente siempre tiendes a observar la costa pero no el interior, con sorpresas escondidas y que merecen la pena para un segundo viaje.

El turista suele detenerse en Estoril a tomar unas fotos y pasa unas horas en Cascais, la zona más pija del país. No estaría de más que utilizáramos la línea ferroviaria para acercarnos a un par de lugares que merecen una visita relajada. Los que en su momento fueron propiedades privadas ahora están abiertas al público y completamente gratis.

Estamos hablando de la Quinta Real de Caxías y del Palacio del Marqués de Pombal.

Para gozar de los jardines de la Quinta Real nos bajaremos en la estación de Caxías y en un par de minutos llegaremos a destino. La residencia se construyó para la realeza en el siglo XIX. Lo más impresionante es la cascada barroca monumental dedicada a la diosa Diana, pero la geometría de los jardines nos dejará boquiabiertos.

Para la visita del Palacio del Marqués de Pombal nos bajaremos en la estación de Oeiras. El Palacio se visita previa reserva y probablemente nos conformaremos con la zona ajardinada, adornada con la denominada "Cascada de los poetas". Basta con salir de la estación en dirección al centro histórico y dar un paseo de cinco minutos hasta llegar al ayuntamiento.

Recordemos que la estación de tren de Lisboa para viajar hacia Cascais es la de Cais do Sodré, accesible en metro o andando desde el centro. Los billetes tienen precios bajos. Si todavía queda tiempo podemos detenernos en Paço de Arcos para ver el Palacio de Arcos, que ahora es un hotel de lujo pero cuyos jardines son visitables. 

Hay trenes cada pocos minutos y deberemos tener en cuenta que algunos son directos y no hacen todas las paradas.