SOLAR DE SERRADE. MONÇAO. TURISMO RURAL DE LUJO.

Dormir en un palacio de verdad es muy asequible si elegimos este alojamiento rural que no entra en la categoría de hotel pero que está a la altura de los mejores Relais&Chateaux y las Pousadas o Paradores de mayor encanto. En temporada baja una pareja se aloja por 55 euros con desayuno, lo que es una auténtica ganga si tenemos en cuenta que las fotos no engañan en absoluto y el edificio tiene empaque e historia.

Como la oferta hotelera de Valença do Minho no da precisamente la talla, es en esta población cercana y próxima a Salvaterra do Minho donde se halla una interesante selección de alojamientos que ya quisieran para sí la mayor parte de ciudades pequeñas de España. Si estuvieramos en Francia habría que pagar 200 euros sin rechistar y sin queja. Como estamos en Portugal y encima los propietarios no abusan del cliente, chollo al canto para lucirse con la pareja. Lo único malo es que todo lo demás o sale mucho más caro o no es tan bueno y resulta casi imposible obtener más por menos precio.

Como inconvenientes hay que destacar unos cuantos, nada graves pero que sí deben mencionarse en honor a la verdad. Las bañeras son de época y hacen que una ducha anegue casi todo el baño, ya que el agua se va para todos lados sin remedio. Deberían hacer algo al respecto; incluso con mucho cuidado es casi imposible no salpicar fuera de la bañera.  En un edificio anejo al hotel hay lo que parece ser la zona de lavandería y almacén, con ropa tendida en el exterior, lo que corta un pelín el glamour. Lo curioso es que el hotel está rodeado de viñedos y produce su propio vino pero allí no te lo venden ni lo intentan. El desayuno es continental y se queda algo corto de variedad, pero tampoco podemos exigir más por ese precio, ya que estamos en un palacio a precio de hostal y hay muy pocos sitios así en Europa. El edificio y las habitaciones están mantenidos con pulcritud y la limpieza deslumbra. Lo que ya falla un pelín es la iluminación del las habitaciones, con bombillas de bajo consumo que tardan en alumbrar y ciertos bajones de tensión que mosquean. Curiosamente las camas son gigantescas pero se echa de menos que no haya mesita de noche en uno de los dos lados. Como las ventanas son de madera, el aislamiento térmico no se garantiza y a la calefacción le cuesta calentar.

Probablemente nos hallamos ante uno de los mejores 25 alojamientos de Portugal y conviene ir para disfrutarlo.

Toda la información del hotel y reservas en este enlace.