HOTEL PALACIO DOS MELOS. VISEU. RECOMENDABLE POR PRECIO.

En su momento fue el mejor hotel del casco urbano pero ahora ya no es ni el segundo en calidad. Tras la apertura de la Pousada de Viseu y la Casa da Sé, el Palacio dos Melos ha perdido su quinta estrella y se queda con cuatro únicamente, ofreciendo un confort más bien de tres estrellas y media en cuanto a alojamiento. Eso ha servido para bajar los precios y ponerlos muy competitivos, cosa de agradecer si lo que buscamos es equilibrio entre lo que pagamos y lo que recibimos. El punto fuerte del hotel es su ubicación en el cogollo histórico de la ciudad y en la cima de la zona vieja. La amabilidad del personal está muy por encima de la media y la chica que nos sirvió los desayunos era todo detalles.

Por unos 60 euros tienes derecho a cama y desayuno, con unos hermosos salones comunes y una pequeña pero vistosa terraza en la zona noble. La pena es que se ve claramente que el hotel ha reducido gastos notablemente y ello se nota obviamente. La habitación doble que nos correspondió tenía una televisión de tubo que ni siquiera funcionaba, lo cual es ya un grave anacronismo en los tiempos que corren y más si tenemos en cuenta el coste de cambiarla por una nueva; no es que vaya uno a ver la tele a los hoteles pero esos detalles no molan nada. Los colchones eran de la gama más baja posible, como los de cualquier hotel de categoría muy inferior. Sí estaba a la altura de las circunstancias el baño, con bañera de hidromasaje y con una separación entre zona de lavabo y de ducha. La moqueta del pasillo evidencia el paso del tiempo y mucho maltrato, pidiendo a gritos una renovación. El minibar tenía unos precios muy democráticos y asequibles, lo que es un punto a favor. En líneas generales la calidad del alojamiento es buena para el precio pero manifiestamente mejorable; no queda bien que las luces presenciales de los pasillos funcionen al 50%. Ojo porque la mayor parte de las ventanas no se pueden abrir sino solo entreabrir.

El acceso no es especialmente difícil pero una vez llegamos al hotel las dificultades de estacionamiento son obvias. Las seis plazas gratuitas son de muy complicada maniobra y ponen a prueba a cualquiera; con un coche grande es un suplicio entrar, aparcar y salir, con lo que una vez que aparcas mejor no sacas el coche en toda la estancia. Aviso de que la puerta del hotel está en una calle sin salida y en la zona no es sencillo dejar un coche. Claro que los centros históricos tienen estas cosas y siempre puedes pernoctar en la periferia o en la Pousada, que tiene buen parking y mejores habitaciones aunque también precios más altos.

El hotel ya no tiene restaurante y eso no es especialmente grave porque abunda la oferta en las inmediaciones, aunque los precios no son especialmente baratos ni la calidad abunda en Viseu.

La verdad es que podrían enrollarse un pelín y ofrecer upgrades en momento de baja ocupación, para disfrutar de habitaciones superiores con un pequeño suplemento o por cortesía del hotel, lo cual les ayudaría a mejorar la puntuación en Booking o Tripadvisor. 

En cuanto al desayuno, correcto y sin excesos. Imprescindible pedir café de verdad a la camarera; eso sí, había pasteles.

Toda la información y reservas del Palacio dos Melos de Viseu en este enlace.

Como consejillo extra, una recomendación para finolis, tomar algo en la cafetería del hotel Casa da Sé, que está al lado y es toda una cocada. El que vaya con niños puede ir a la heladería Santi, a cinco minutos del hotel y con una selección de copas especiales para golosos.