MOLHO PIRI-PIRI. SALSA DE GUINDILLA Y AJO.

Esta salsa es una auténtica rareza portuguesa y encima sale baratísima. La primera vez que la vi me pareció tan extraña de aspecto y tan prometedoramente picante que la decliné. Sin embargo hubo un día en que decidí probarla para ver hasta qué punto añadía sabor a las carnes. Debo reconocer que tras unos primeros momentos de sorpresa y temor al exceso de picor en la lengua, tuve que echar más y más porque la encontré muy adictiva y sin la agresividad de las mostazas. Me pasó como con el mojo picón canario, que aporta sabor pero no mata al ingrediente principal del plato. Normalmente me gusta añadir un poco de piri-piri al pollo y contrarresto la potencia de la degustación con la ingestión de cerveza, ya que marida bastante mal con los vinos. Recomiendo probarlo al menos una vez. No es Tabasco ni chimichurri sino algo muy diferente y que nos remite ligeramente a la cocina de la India, muy apreciada en Portugal, país en el que se consume curry (caril) con generosidad.

La tenemos en supermercados para llevar a casa pero en la mayoría de restaurantes se recurre a una receta propia.