NO PAGUES NUNCA POR DESAYUNAR EN UN HOTEL DE PORTUGAL

Portugal sirve en sus cafeterías el café mejor y más barato del  universo, pero sus hoteles no destacan por ofrecer precisamente el mismo producto. Las confiterías portuguesas tienen al alcance del cliente un sinfín de variedades de productos salados y dulces para un desayuno, con todo tipo de empanadillas, hojaldres y pasteles, cosas que nunca encontraremos en un desayuno de hotel. No se entiende que los hoteles de Portugal sirvan el mismo desayuno que se puede tomar en Wiesbaden, Milán o Lucerna. Con cinco euros por barba te metes un banquete gourmet en cualquier confitería, incluyendo zumo de naranja natural, así que mi recomendación es no pagar jamás un desayuno de hotel. Otra cosa es que lo tengamos incluido en el precio, con lo que a caballo regalado no se le puede mirar el diente. Los hoteles portugueses dan un desayuno globalizado e internacionalizado, totalmente distinto al que toma la población local. Por cierto que tampoco destacan en general ni por la variedad ni por la calidad, a no ser en establecimientos de muy alta gama donde el servicio se cobra a precio de oro cuando se puede tomar lo mismo a muy poca distancia.