COMER BARATO EN VISEU. RESTAURANTE CACIMBO.GRAN CARTA DE VINOS.

La intuición y el olfato no suelen fallar cuando se trata de detectar una buena casa de comidas y una simple ojeada al comedor nos muestra que vamos a acertar seguro. Desde fuera se observa que hay un ambiente interclasista que delata a los lugares donde hay una buena relación entre calidad y precio. La carta exhibe precios muy asequibles y las opciones de raciones o medias raciones. Por cierto que la limpieza ya se adivina impecable.

Lo curioso es que una ciudad tan grande, moderna, desarrollada y activa como Viseu no tenga una gran cantidad de restaurantes visibles para el turista. Seguro que hay muchos y buenos, pero quizás estén escondidos a la mirada del viajero. En este caso el Cacimbo se encuentra cerquísima de la Pousada de la ciudad y al lado del hotel Grao Vasco, en la calle Alexandre Herculano, nº 157.

El visitante desea comer a buen precio y parece que hemos dado con el sitio adecuado. Se trata de una buena referencia ya que el restaurante parece más preocupado por satisfacer a la clientela que por ganar dinero. Una ración de bacalao con natas y otra del mismo pescado en la modalidad "à Lagareiro" valen a diez euros cada una, poco más o menos. Estamos hablando de cocina tradicional de toda la vida y aquí se limitan a unos cuantos platos que les salen muy bien. En la degustación observamos que hay un extra de mimo en las elaboraciones y que la calidad está muy por encima de la media nacional. Por lo visto el cochinillo lo bordan.

La sorpresa agradable y mayúscula se produce al ver la carta de vinos, toda una enciclopedia de vinos portugueses a precios inverosímiles en cualquier otra parte del país. Los vinos aparecen clasificados por denominaciones de origen y en cada una de ellas existen apartados para los blancos, tintos, rosados y espumosos. Ya que el precio lo permite elegimos un espumante nacional con parte de uva Chardonnay que combina perfectamente con los platos solicitados. Hay opciones para ir todos los días del año y probar siempre vinos diferentes a la comida o a la cena. Lo mejor es que los precios no duplican nunca el precio en tienda y generalmente se marcan con un porcentaje de beneficio, no abrasando al cliente, como suele ocurrir en Francia o en casi todo Portugal.

En el Cacimbo presumen de abrir 362 días al año y cerrar a medianoche, lo cual en nuestros relojes es la una de la mañana. Vuelven a abrir a las 8 de la mañana en su sección de pastelería y barra de aperitivos. También tienen comida para llevar. El personal es joven y bastante atento con el cliente. Aquí son baratas hasta las entradas y se pueden consumir sin que la cuenta suba. Ojo porque hay una sección de tapas que puede ser muy interesante, con precios moderados y la posibilidad de hacer un menú degustación improvisado.

La sección de postres ya no está a la altura del resto y es lo mismo de siempre, con lo que podemos prescindir de él.  Pan de muy buena calidad, como es de esperar siempre en Portugal.

En resumidas cuentas, un restaurante por donde deben haber pasado ya todos los habitantes de Viseu y eso es por algo. Me reconcilio de nuevo con los restaurantes de comida casera portuguesa después de algunas experiencias para olvidar.