SON ARRUMADORES. NO GORRILLAS.

Los que vivimos en la cornisa cantábrica nos enteramos por la televisión de la existencia de "gorrillas" en otras zonas de la península. Por el norte no tenemos costumbre y el fenómeno lo vemos exótico.

El arrumador es el equivalente portugués, aunque no exactamente. Estas personas a las que no les ha ido muy bien en la vida se dedican a facilitar la tarea del aparcamiento en zonas muy demandadas. Nos localizan la plaza libre en un parking aparentemente abarrotado y ni siquiera nos van a coaccionar ni molestar para que les demos propina. Personalmente recomiendo dar una pequeña compensación económica e incluso ofrecer un cigarrillo. Tendremos la garantía de que a nuestro vehículo no le va a pasar nada, cosa que no sucede en los aparcamientos sin vigilancia. Hay que ser un poco considerado con los que se buscan la vida honradamente sin molestar a nadie. Siempre nos va a salir más barato que un parking subterráneo o pagar zona azul. Los arrumadores portugueses son muy educados y no exigen nada, ni siquiera nos acosan ni persiguen. Seremos nosotros los que les aportemos un euro o un poco más para que puedan comer y dormir dignamente. Vale que no dan muy buena imagen pero son un mal menor muy asumible en espera de mejores tiempos para todos.