EL PALACIO DA BREJOEIRA EN LA MECA DEL ALVARINHO. HISTORIA, ARTE Y VINO.


Muchas veces las etiquetas de los grandes vinos nos muestran el lugar donde han sido elaborados. El Alvarinho Palacio da Brejoeira es uno de los mejores vinos blancos del mundo y a pesar de ser un vino verde (joven) es posible conservarlo durante varios años antes de degustarlo. Además de comprar una o varias botellas también podemos visitar el Palacio a cambio de una módica tarifa.

Nos encontraremos este imponente palacio a escasos kilómetros de Monçao, por la carretera nacional 101 que conduce a Ponte da Barca. Si nos hallamos en Valença do Minho lo tendremos a menos de media hora por una preciosa ruta bordeada de viñedos. La frontera con España está muy cerca, con el río Miño separando a nuestros paises. Desde Oporto hay muy buenos accesos en hora y media. Vigo se encuentra a tiro de piedra.

El palacio es elegante y suntuoso. Cuenta con un enorme viñedo propio, un bosque y un jardín, todos ellos extremadamente cuidados. Nos hallamos ante un monumento nacional con todas las de la ley, un edificio entre los más atractivos de Europa en su estilo neoclásico. En el interior encontraremos una capilla y un teatro, entre otras dependencias. La construcción original data de principios del siglo XIX y ha sufrido algunas reformas que hacen que brille aún más que recién edificada. Los que sigan mi consejo y dediquen un tiempo a la visita descubrirán incluso grutas y un lago en el recinto.
 

Se puede visitar el Palacio da Brejoeira de martes a domingo y de 09:30 a 12:00 o bien de 14:00 a 17:30. Los precios que se aplican son los siguientes.

Palacio, jardines y capilla, 5 euros.
Bosque, viñas y bodega antigua, 3 euros.
Visita completa incluyendo las dos anteriores, 7.50 euros.

La web oficial está en http://www.palaciodabrejoeira.pt/

Recomiendo echar una ojeada al siguiente video para hacernos una idea de lo que nos espera.



Durante la visita nos atendieron unas chicas muy amables. Nuestra guía se llamaba Natacha (la chica de gafas) e iba acompañada por Solange, la más delgadita. En la recepción se quedó Aurora, la más alta. Una vez que llegas en coche te recibe Luis, el chico de gafas. La calidad del trabajo de esta gente es muy alta y te abruman con simpatía.

La propietaria del palacio vive en un ala del edificio y se llama Herminia. Hay algunas otras curiosidades que prefiero no desvelar por ahora. Eso sí, no hay aseos a disposición de los visitantes aunque para un apuro te dan facilidades en las instalaciones de la casa.

Recomiendo comprar una botella de vino como recuerdo de la visita; la producción es limitada y el precio muy atractivo.