UN PASEO POR MIRANDELA


El ayuntamiento se encuentra en el Palacio de los Tavoras, del siglo XVII.

Mirandela es una pequeña ciudad del norte interior de Portugal y no suele formar parte de los itinerarios turísticos habituales, ya que queda algo a trasmano. Se halla situada entre Bragança y Vila Real, comunicada con ambas por una vía rápida que se ha quedado algo anticuada con sus limitaciones de velocidad en comparación con las autopistas que unen otras ciudades. Mirandela tampoco es un sitio para pernoctar por necesidad y sin embargo es una de las poblaciones más bonitas de Portugal por su calidad de vida. Si tuviera que vivir en Portugal, Mirandela sería una de mis localidades favoritas. Aunque no sea un destino turístico imprescindible, una visita de varias horas a Mirandela te deja de maravilla porque es un lugar para pasear tranquilamente por zonas peatonales y sendas al lado del río.

Mirandela tiene un jet de agua proyectado hacia el cielo igual que Ginebra. Aquí se lanza desde el río Tua, que luce esplendoroso. Un embalsamiento artificial ha proporcionado que el río disfrute de las pruebas de motonáutica más importantes de Portugal.



Nada más entrar a Mirandela comprobamos que el ayuntamiento hace muy bien las cosas y todo parece como moverse por una realidad virtual, de cuidado que lo tienen. Las rotondas son obras de arte y las estatuas inundan la ciudad. Tomar un café a la orilla del río es toda una delicia. Por aquí se producen algunos de los mejores aceites del país y también hay riquísimas mermeladas que podremos comprar en el comercio local. Mirandela tiene también el metro más corto del mundo, que sólo funciona de lunes a viernes. Por cierto que también conserva una bellísima estación ferroviaria; lástima que su trayecto en tren hacia Tua no se encuentre completamente operativo.

Si vemos un cartel que indica la dirección de Mirandela hay que entrar a la ciudad porque la experiencia es muy gratificante. Si nos queremos dar el gustazo podemos comer en el restaurante Flor de Sal y si no podemos permitirnoslo, el Restaurante Távora sale más asequible. Para dormir están el Hotel Dom Dinis y el Miratua. Veremos también cosas curiosas como autobuses urbanos eléctricos y pelourinhos donde se ajusticiaba a la gente, toda una mezcla entre tradición y modernidad.
Recomiendo echar una ojeada al video sobre esta ciudad jardin porque resulta muy convincente.