RECUERDOS SABOREABLES DE PORTUGAL. ACEITE ROSMANINHO.


Los viajes me permiten adquirir productos que no siempre encuentro en mis tierras y en Portugal los productos líquidos son los estelares, es decir, vinos, aceites y licores.

Ya sé que en España hay aceites excepcionales como el Dauro y últimamente los precios han bajado una barbaridad, pero en Portugal también tienen un aceite soberbio como es el caso del Rosmaninho (pronúnciese Rosmaniñu). Se fabrica en la zona de Tras-os-Montes, es decir, al norte del país, concretamente a cargo de la cooperativa de olivicultores de Valpaços (pronúnciese Vaupasus). Lo he pagado a cuatro euros el litro con una acidez de 0,3. No quiero ni puedo hacer una crítica en plan cata porque no entiendo tanto del tema pero sí sé que se trata de un aceite ideal para quedar como un marqués regalándolo o como un rey consumiéndolo.

En la ciudad de Chaves lo encontramos en todos lados y en el resto del país lo hallaremos en supermercados. Llenar una freidora con él ya parece de sibaritas pero merece la pena. Se elabora con tres variedades de aceituna (Verdeal, Madural y Cobrançosa). Es un producto con denominación de origen protegida y un excelente recuerdo de Portugal que nos animará a volver por más. Los que vamos en coche no tenemos problema pero los viajeros de avión no lo tienen tan sencillo y deberán recurrir a las tiendas del aeropuerto tras los controles de seguridad, ya que meterlo en una maleta y facturarlo no parece la mejor idea.

También tienen una versión más barata llamada Vilanova, que elaboran exclusivamente para los hipermercados Continente y Modelo. Rosmaninho significa romero en español. No deje de hacerse con una botella porque es una de las joyas gastronómicas de Portugal.