ARROZ DE TAMBORIL

Si bien hay muchos restaurantes de zonas turísticas que nos ofrecerán su carta en español, la mayoría de los comedores portugueses presentan los platos en su lengua, de modo que pueden aparecer ciertos equívocos y algunos despistes.

El arroz de tamboril es un arroz caldoso en el cual el ingrediente fundamental es el rape, lo que en Asturias se llama pixín, un pescado que antaño no era muy valorado y se iba directamente a la basura hasta que en los tiempos de escasez se empezó a consumir con deleite, con la ventaja de carecer prácticamente de espinas.

En cada restaurante portugués el arroz de tamboril tiene una receta distina y hay muchos matices, aunque la base es la misma y el sabor dependerá de si el rape es congelado o fresco y también del acompañamiento, que pueden ser berberechos y almejas con algunos gambones.

Normalmente es un plato que se sirve para compartir entre dos personas y uno acaba rebañando a fondo la perola de barro en la que llega a la mesa. Conviene preguntar si el precio es por plato o por persona. Si el restaurante es baratito y sin pretensiones se elabora con crema de marisco de la marca Knorr, que le da mucha gracia, para luego añadir el arroz y los acompañantes, pero esa no es la receta tradicional. Hay arroces también con marisco y de pulpo (polvo en portugués).

Si bien en España se elaboran excelentes arroces en el mediterraneo y a veces se perpetran paellas deleznables, en Portugal el consumo de arroz llega a extremos increibles, pues acompaña a muchísimos platos, puesto que fueron los portugueses los que trajeron este alimento a Europa desde Asia. Uno se puede pasar una semana entera comiendo diferentes arroces sin repetir, probando el de pato, por ejemplo. La clave parece estar en el arroz de aguja, de grano largo.

La receta en sí no tiene mucha ciencia y se basa en la calidad de los ingredientes para que el arroz se apodere de los sabores. Sin duda hay que probarlo y disfrutarlo sin pasarlo por alto en la carta sólo porque no sepamos lo que es el tamboril.