VALENÇA DO MINHO. UN CLÁSICO DEL SHOPPING.


Aunque hay muchos lectores que ya han estado en Valença (pronúnciese Valensa", los que no hayan visitado esta población fronteriza deberían hacerlo porque el sitio es interesante, sobre todo por las compras.

En frente de la ciudad pontevedresa de Tui tenemos este interesante enclave del comercio portugués. La fortaleza tiene acceso para coches y podremos entrar hasta el fondo, pero hay que pagar por aparcar, de modo que compensa dejar el coche fuera y caminar un poquito. Hay que tener en cuenta que la ciudad tiene una zona nueva bastante anodina y sin mucho interés en particular. Lo que nos encontramos dentro tiene productos para todos los gustos, desde tiendas como la Casa Azul, especializada en lencería de baño y cama, hasta comercios donde comprar 3 pares de calcetines de Hugo Boss (supongo que falsos) por 5 euros.
La hostelería intramuros es algo carilla si la comparamos con el resto del país y casi mejor comer fuera. En Valença hay también una Pousada de las históricas y unos alrededores interesantes. Por la carretera de la costa encontraremos un pueblo con encanto como Vila Nova da Cerveira donde los sábados hay un gigantesco mercadillo que merece una visita. Allí hay unas terrazas muy monas para pasar la tarde.

Valença está en la ruta de los vinos verdes y en esta zona se produce el Alvarinho, el blanco estrella del norte del país. Desde Porto se llega en menos de dos horas por autopista de peaje pero es mucho mejor viajar por la autovía que se dirige a Viana do Castelo y luego seguir por la costa.
El viajero que se encuentre en la provincia de Pontevedra debería tener en cuenta esta excursión en su agenda, sobre todo teniendo en cuenta que encontrará un comercio de alta calidad a precios comedidos; nada de gangas pero sí productos textiles del mejor nivel mundial.

En Vila Nova da Cerveira hay ahora un puente que nos lleva a Baiona y A Guarda en dos patadas, puesto que ya no hace falta cruzar el río Miño en barco.