PLATOS RICOS DE PORTUGAL: LA ALHEIRA


A veces nos encontramos en las cartas de los restaurantes con platos cuyo nombre no se parece en nada a ninguna cosa que conozcamos y en lugar de preguntar nos limitamos a pasar de ellos por si acaso.

La famosa alheira (pronúnciese alleira) es la interpretación portuguesa de lo que aquí conocemos como salchicha pero que se parece más a la andouillete francesa.

Parece que el nombre del plato está unido indisolublemente a la localidad transmontana de Mirandela, pero no es ese el único lugar donde se elabora. Se trata de un embutido ahumado y que se compone de carnes de cerdo y ave, aunque hay posibilidades muy variadas como la compuesta exclusivamente de animales de pluma o de pelo. También lleva tocino, aceite y pimentón.

El relleno es de una pasta fina con tropezones de carne. La envoltura será de tripa de vaca o cerdo. Curiosamente el invento es de origen judío y sirvió para disimular los gustos gastronómicos, pues ya que los judíos no consumen carne de cerdo, el alimento aparentaba exteriormente ser un embutido de origen porcino mientras que por dentro estaba relleno de carne de ave. Naturalmente los cristianos le añadieron su porción de gorrino.
Se trata de un plato típico del noreste del país pero nos lo podremos encontrar en muchos sitios. Como plato de restaurante es baratito, generalmente. La alheira suele servirse frita o a la parrilla y con acompañamiento de patatas fritas, arroz y/o col lombarda. Si nos la queremos llevar a casa, se puede encontrar en hipermercados y con denominación de origen a precios inferiores a los 3 euros la pieza. No la debemos confundir con la farinheira (pronúnciese fariñeira), que tiene cierto parecido estético pero incluye la harina entre sus ingredientes.
No recomiendo pedirla para los niños porque aunque exteriormente recuerda a una salchicha, el sabor es mucho más complejo y la textura interior les resulta algo incómoda. Es ideal para una cena de bajo presupuesto y constituye un plato calórico para los días de frío. El sabor a montaña está garantizado.
Por cierto que si pasamos por la preciosa localidad de Mirandela podremos degustarla en el restaurante Távora, en terraza y al lado del rio. Una vez tuve problemas con la tarjeta de crédito y como no tenía metálico, el propietario me dio su tarjeta y me dijo que cuando pudiera le mandara el dinero. Unos minutos después fui a un cajero, saqué dinero y fui a pagarle; me comentó que no hacía falta que me hubiera dado tanta prisa. Todavía hay gente con nivel.