VINHA D'ALHOS Y ALHO FRANCÊS NO SON VIÑA DE AJOS Y AJO FRANCÉS.

El español que visita Portugal no suele encontrar cartas traducidas a su lengua, de modo que es conveniente aclarar algunos nombres típicos que no se pueden traducir por lógica y que constituyen falsos amigos de la lengua.

El llamado "alho francés" no es más que el ajo puerro, de modo que por ahí no tenemos más equivocación posible.

Ahora bien, la denominada "vinha d'alhos" es un compuesto que se utiliza para marinar carnes y también se puede utilizar directamente sobre ellas en el momento de la cocción, la cual en Portugal es preferentemente a la brasa. Hay que tener en cuenta que en Portugal los puntos de cocción son muy altos, de modo que es normal que se sirvan las carnes muy churruscadas, al contrario de lo que ocurre en Francia, donde prefieren el punto sangrante.

La vinha d'alhos no tiene mucho misterio y también la podemos comprar en conserva. Lleva pimientos, ajos, vino, pimentón y laurel. Insisto en que su labor para marinar no es necesaria que se prolongue en el tiempo durante horas, sino que se pueden elaborar un poco antes de preparar las carnes, aunque el marinado durante la noche anterior aporta mucho sabor posterior.

Lo curioso del asunto es que este tipo de marinado se exportó hace siglos hacia la India y se volvió a exportar desde allí a todo el mundo como "vindaloo", incorporando ingredientes extra que lo hacen más picante.


Aquí vemos un costillar adobado con la vinha d'alhos. (Pronúnciese "viña dallos". No hace falta añadir sal porque ya va incluída. Hay que recordar siempre que las "costelinhas" son costillas y las "costeletas" son chuletas. Se pronuncian de modo muy parecido pero no son lo mismo, obviamente.

GUARNICIONES CON ALUBIAS NEGRAS Y ARROZ. SABEN MEJOR DE LO QUE PARECE.

En Portugal es muy habitual que las guarniciones de los platos de carne tengan más opciones que las tradicionales patatas fritas, las cuales en Portugal suelen ser de alta calidad.

Inicialmente para el turista novato puede ser todo un desconcierto acompañar las carnes con ingredientes aparentemente humildes y poco sabrosos. La sorpresa comienza con el arroz, que viene muy suelto y curiosamente nada seco, tal y como solo saben hacerlo los portugueses. Últimamente hay restaurantes modernillos que parecen evitarlo, porque es un acompañamiento demasiado tradicional y de épocas en las que Portugal no vivía también como ahora. Actualmente muchos restaurantes lo ofrecen pagando aparte y recomiendo pedirlo porque sube muy poco la cuenta y sorprende siempre. De vuelta a casa en España es imposible que salga igual por más que se intente.

En cuanto a las alubias negras, aquí también hay sorpresa porque no saben igual que en un cocido, ya que vienen en una espesa salsa y su potente sabor no deja indiferente a nadie. Se trata del acompañamiento tradicional para la picanha al estilo brasileño pero también es posible si nos sirven una pieza de carne. La alubia negra se llama feijao preto y cumple su función de guarnición mucho mejor de lo que cabría suponer. Puede que vaya incluida en el plato o bien haya que pagarla como extra, pero merece la pena.

Para los que queden impresionados por el sabor de la alubia negra preparada en salsa, pueden comprarla en lata y les llamará la atención que el producto esté muy conseguido, sin el regusto habitual a glutamato de las conservas. 

Antiguamente era habitual que te sirvieran la carne con varias fuentes de acompañamientos sin pedirlas y sin incremento de precio, pero aquello era un desperdicio y siempre sobraba.

AYER Y HOY DEL ROCK PORTUGUÉS.

España y Portugal siempre han sido universos paralelos con muy poco contacto a pesar de la proximidad geográfica. Mi primer contacto con la música moderna lusitana fue en una tienda de discos ya cerrada, la Discoteca de Chaves; allí probé y compré varios LP's de grupos sorprendentes como GNR, Heróis do Mar, UHF, etc. Aquella música me dejó deslumbrado incluso teniendo en cuenta que en España había una gran efervescencia musical con los grupos más gloriosos del siglo pasado. En Portugal sí se conocían grupos españoles como Héroes del Silencio, pero no conozco a ningún fan español de la música portuguesa. 

Ya he incluido en este blog muchas buenas canciones y no me resisto a la tentación de seguir aderezándolo con una banda sonora sentimental que se puede dejar como música de fondo mientras se leen los artículos.

Aquí va uno de los clásicos más apreciados: "Foram cardos, foram prossas", de Manuela, con toques ochenteros y una soberbia melodía.



La siguiente canción también es muy melódica, a cargo de Radar Kadafi, con un cantante al más puro estilo Bryan Ferry. De fondo vemos a una "rapariga" que lo flipa con la musiquilla. Cuidado que es pegadiza y obliga a una segunda audición.



Lo que viene ahora es para mí una pequeña obra maestra del grupo Ban. "Excesso, aquí" es una pieza que marida el tecno, el jazz y el pop a la perfección. Notable la actuación de la solista, cuya voz eriza los cabellos. Lo más curioso lo tenemos en el público de la actuación, realizada en Macau antes de que la isla pasara a depender de China.



"Amanha é sempre longe demais" es una de las joyas del rock portugués y en su día fue popularizado por el grupo Radio Macau. En este video la canción la interpreta la solista del grupo, la mítica Xana, con acompañamiento orquestal de lujo y algunos arreglos nuevos que convierten la audición en una gozada suprema.




Y como no todo van a ser "saudades", queda muy bien incluir el tema "Caixa negra", del grupo GNR, auténticos supervivientes de los 80. Es extraño pero juraría que los temas más melódicos del grupo podrían ser interpretados por Miguel Bosé y quedarían bien.




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¿ES ÉSTA LA MEJOR TERRAZA DE PORTUGAL?

Ya sé que la foto no le hace justicia al sitio y lo mejor es estar allí para valorar en su justa medida la experiencia.

La terraza de la que hablo se encuentra en el "Funchal Design center", justo en el puerto de Funchal, capital de la isla de Madeira, en lo alto de un extraño edificio negro con aspecto de fuerte.

Nada más llegar nos encontraremos con un ascensor que nos sube a la cima y allí podremos disfrutar de una soberbia exposición gratuita que exhibe obras de la artista, diseñadora y decoradora Nini Andrade, una mujer con muy buen gusto y que sorprende notablemente. Una vez en la terraza panorámica, disfrutaremos de un servicio de cafetería con precios mucho más bajos que en cualquier local del resto de la isla, lo cual no deja de ser sorprendente cuando puedes extenderte en una espreguiçadeira (tumbona) con un precio de mercado superior a los cinco mil euros del ala. Las vistas al Atlántico son preciosas una vez estamos en horizontal y separados del vacío por cristales que nos dan la impresión de ir navegando por el océano.

La visita al centro de diseño y a su terraza resulta obligatoria si nos pasamos por Madeira. Lo de cenar en el restaurante ya sale algo más caro.

Por supuesto que quizás haya terrazas tan chulas como ésta, pero si por el precio de un refresco puedes gozarla un buen rato, vale la pena más que muchas otras. La bebida te sale por menos de dos euros, como en un chiringuito cutre de playa. Los chicos que atienden la cafetería son muy atentos y hasta hay carta de picoteo.

Ya sabes, una de las mejores visitas turísticas de Madeira sale gratis y proporciona una experiencia muy interesante.

¿QUÉ TAL UNAS VACACIONES EN MADEIRA? ¿MERECE LA PENA VISITAR LA ISLA?

Llevo visitando Portugal desde finales de los años 80 del siglo pasado y hasta 2016 no me he acercado a Madeira. Digamos que no era una prioridad pero apetecía.

En este artículo voy a detallar brevemente algunas de las ventajas de la isla como destino de vacaciones y también los posibles inconvenientes. 

Que quede claro que ante todo nos encontramos ante un lugar extremadamente seguro para el turista. Madeira ofrece un clima de paz similar al de Suiza. En mi caso era primordial pasar una semana de vacaciones en un lugar con un clima amable y tolerable, lo cual sí garantiza Madeira. Soy del Cantábrico y me van fatal los calores mediterráneos, por lo que se agradece sentir una temperatura constante en torno a los 20 grados día y noche, día sí, día también, lo cual permite todo tipo de actividades a cualquier hora sin que el sol agobie o refresque demasiado. El clima es sobresaliente y para mi gusto mejor que el de Canarias, que puede llegar a ser muy tórrido y agobiante. Insisto, desde que te levantas hasta que te acuestas sudas lo mínimo y te duchas más por costumbre que por necesidad.

Los precios de los hoteles andan bastante asequibles y los hay para todos los bolsillos. Me quedé en el Casino Madeira, de la cadena Pestana, con cinco estrellas oficiales y cuatro y media reales, al precio de 80 euros diarios con un muy buen desayuno, notables instalaciones y ubicación  muy céntrica. La planta hotelera pasa la prueba con buena nota y eso es de agradecer.

El nivel de precios es aceptable en general, algo más caro que en el continente, pero desgraciadamente en lo que Madeira falla es en el tema gastronómico. La calidad de la restauración está muy por debajo de la que podemos encontrar en el Portugal peninsular. La variedad de pescados es escasa y como casi toda la mercancía procede del exterior, los precios suben ligeramente. No hay mucha competencia y en el apartado culinario Madeira debe mejorar si quiere optimizar su calidad.

En cuanto a excursiones para conocer la isla, no es necesario alquilar un coche. Un tour por una zona de la isla para toda la jornada y sin comida sale a unos 25 euros por persona y resulta bastante cómodo. Si vas a estar una semana en la isla, puedes hacer viaje diario y te sobra tiempo para el senderismo en la famosas levadas, caminos construídos junto a canales de riego.Ojo porque un coche en la capital sirve para muy poco y casi sale más barato coger un taxi las veces que haga falta. En cuanto a los tours guiados, son entretenidos y amenos. La excursión más panorámica es la del Noreste de la isla.Para aficionados al excursionismo, Madeira es un buen destino sin riesgos.

Lo más chocante de la experiencia madeirense para un apasionado de Portugal es el carácter de los madeirenses, que no son precisamente la alegría de la huerta y parecen más germánicos que lusitanos. En la capital predomina el trato seco, frío e incluso poco amistoso. Los modales tampoco van muy allá. Ojo, que yo voy hablando portugués y ni aún así es fácil ver una sonrisa. Únicamente encontré cordialidad entre los más jóvenes y las personas con un cierto nivel cultural. Ya aviso de que Madeira no es un destino cálido en lo humano. Eso sí, para los ingleses parece haber un trato de especial deferencia y para los españoles no hay la buena consideración que se nos otorga en territorio continental. Incluso los guías de las excursiones se explayaban notablemente con los británicos aunque fueran minoría en el grupo del viaje, dejando de lado o ignorando a  españoles, franceses e italianos. En los pueblos pequeños parecía haber un trato más natural.

Otra asignatura pendiente de Madeira es la animación en la vida cotidiana para el turista. Escasea el ambiente de cualquier tipo y a las diez de la noche Funchal tiene el aspecto de una ciudad eslovaca, con calles vacías y comercios cerrados. Naturalmente que en ese tema es lo más opuesto a Canarias. Eso sí, puedes dormir en silencio y no hay jaleo a ninguna hora. Ya de mano sabes que no vas a ir a la playa en Madeira y el agua de las piscinas está muy fresca. A Madeira se va a ver sitios bonitos y hacer un poco de deporte moderado.

Curiosamente, a pesar de la complicada orografía de la isla, la red de carreteras es excelente y hay muy buena accesibilidad a todos los rincones. El transporte público funciona bastante bien y por cierto que no se puede viajar de pie en autobuses urbanos.

Un viaje de una semana para dos personas con salida de Oporto en vuelo de Transavia y estancia de hotel de cinco estrellas me salió por menos de 900 euros la pareja. Naturalmente que los extras se pagan, pero el precio de partida es bueno y eso hace que Madeira no sea un destino prohibitivo sino más bien asequible. Eso sí, vas una vez y ya no te hace falta volver más por allí.

Ahora bien, considero que Madeira no es un destino turístico prioritario en Portugal. Si vives a una distancia razonable de Portugal como para ir en coche, tienes a tu disposición muchas zonas turísticas interesantes sin falta de coger un avión y alquilar un coche o pagar excursiones organizadas. Otra cosa es que residas en Galicia o Extremadura y aproveches la cercanía de los aeropuertos de Oporto y Lisboa para acercarte a Madeira en unas vacaciones muy relajadas en una isla florida y hermosa, llena de bosques y lugares preciosos. Desde Madrid o Barcelona se puede hacer un viaje combinado pasando unos días en Lisboa y luego con extensión a Madeira.

En resumidas cuentas, siempre hay ventajas e inconvenientes, tal y como ocurre con otros destinos. El lector decidirá qué pesa más en su balanza. No obstante, aconsejo profundizar en el Portugal continental, más allá de Lisboa y Oporto, dejando Madeira como segunda opción.

ENOTURISMO EN EL ALENTEJO. ADEGA MAYOR.














A pocos minutos de Badajoz tenemos una interesante experiencia enoturística en la Adega Mayor, es decir, Bodega Mayor. En portugués debería ser "adega maior" pero los propietarios han optado por un nombre con influencia española. 

Cabe mencionar que el imponente edificio que alberga la bodega es del archifamoso arquitecto luso Siza Vieira y que llama la atención desde lejos. Si vamos desde Elvas hay que atravesar el pueblo de Campo Maior tangencialmente y sin entrar al centro, para hallar las instalaciones del grupo Nabeiro a un par de kilómetros. Desde Badajoz capital, la salida norte de la autovía tiene un enlace directo sin pasar por la frontera de Caia.

Pues bien, aquí antes no había viñedos y al Sr. Nabeiro, el emperador portugués del café, tuvo a bien diversificar sus negocios con un proyecto basado en la producción de vinos, con resultados más que notables hasta ahora.

No es fácil encontrar vinos portugueses en España, más que nada porque la producción se vende con facilidad a Brasil, Angola y Reino Unido. Por eso es bueno aprovechar la visita para hacer una cata y llevarse a casa algunos de los caldos que se producen en Adega Mayor, con un tope de precio de 35 euros por botella en el vino más exclusivo y abundando en la producción de vinos para el consumo diario a precios muy tolerables.

Compré algunos vinos de la gama más asequible, denominados "Caiado" y quedé bastante satisfecho, sobre todo con el rosado. Hay que tener en cuenta que en Portugal se usan muchas variedades locales de uvas y que los sabores no tienen siempre parecido a los españoles.

La bodega es de última generación, con todo muy controlado por enólogos y sin línea propia de embotellado. El edificio rinde homenaje al Sr. Nabeiro y eso lo explica muy bien el guía de la visita, que habla español perfectamente y resulta extremadamente amable y ameno.

De cara a la visita, recomiendo adquirir la entrada conjunta para conocer el centro de ciencia del café, que queda justo al lado. Todo ello sale por 6.50 euros y tenemos un par de horas muy entretenidas entre vinos y cafés.

Toda la información en español en este enlace.

PRODUCTOS KM.0. CERVEZA CORAL EN MADEIRA.

La isla de Madeira produce muy pocas cosas aparte de servicios turísticos. Sin embargo, uno de los productos locales que suelen gustar a los turistas es la cerveza Coral, de fabricación estrictamente local. Por supuesto que en Madeira también se puede tomar Super Bock y Sagres, traídas desde el continente, pero lo más lógico para la sostenibilidad es elegir una bebida Km.0, es decir, de las que dan empleo a la población local y además no dejan huella de carbono. Por supuesto que además estaremos conociendo una bebida muy aceptable y que agrada a los españoles que viajan a la isla de Madeira. Hay quien dice que es tan suave que la toman incluso quienes no beben cerveza habitualmente. Obviamente la prueba de degustación la dejo para los muy cerveceros pero ahora ya saben que en su viaje a Madeira tienen a su disposición una cerveza local muy destacable. Normalmente te sirven la llamada "blanca", tipo lager y que está disponible sin alcohol, pero es recomendable probar la Coral tónica, que no es un agua tónica sino una cerveza tipo "stout", algo más fuerte de sabor. La gama la completan la especial y la Zarco.

Normalmente los portugueses consumen preferentemente botellas y no latas de cerveza, como es de rigor en la mayoría de países europeos. Para el viajero español resulta a veces desconcertante no encontrar el producto en lata.

Es muy complicado encontrar esta cerveza fuera de Madeira y también es lógico, pues la exportación generaría gasto energético extra en un mundo que ya tiene sus cervezas locales y regionales.

HAMBURGUERÍA DO BAIRRO. NUEVO FAST FOOD A LA PORTUGUESA.

Comer una buena hamburguesa puede ser toda una grata experiencia de sabor y calidad en un entorno agradable. Eso es lo que ha conseguido la cadena de comida rápida "Hamburguería do bairro" con su pequeña red de establecimientos ubicados en Lisboa y con sucursal en la capital de Madeira. Curiosamente no han empezado situando sus restaurantes en centros comerciales sino en puntos clave de las calles más frecuentadas, con el ánimo de convertirse en locales de referencia para la población residente. Efectivamente, lo están consiguiendo. Los restaurantes tienen una muy cuidada decoración y resultan acogedores. La carta está muy clara y las hamburguesas se sirven en plato con cubiertos. Obviamente la calidad del producto está  por encima de la media. Hay una carta que incluye hamburguesas de 160 gramos y también alguna de 200 gramos. Se pueden comer con el famoso pan madeirense llamado "bolo do caco" y como único defecto se podría criticar que el queso que las acompaña no es especialmente abundante. No obstante, se puede comer a cualquier hora con una garantía de sabor refinado, mucho más allá de lo que ofrecen las cadenas norteamericanas instaladas en Portugal. También disponen de varios postres muy aceptables y las bebidas tienen precios populares. Se trata de una interesante opción para comida carnívora sin las largas esperas a las que nos tienen acostumbrados en los restaurantes de Portugal. Por cierto que hay una hamburguesa de pollo muy destacable e incluso una opción vegetariana.

No conozco los locales de Lisboa pero sí el de Funchal y he de destacar que el personal brilla por su simpatía y amabilidad, siempre sonriente y dispuesto a todo. Con bebida y postre sales por unos 10 euros y quedas listo enseguida, con la sensación de haber pagado el precio justo por un producto muy satisfactorio.

HOTEL ALENTEJO MÁRMORIS SPA. LA APOTEOSIS DEL MÁRMOL.















No hay nada igual en el mundo de la hotelería. El Alentejo Mármoris es un hotel de cinco estrellas consagrado al mármol, ese material noble que siempre ha sido sinónimo de lujo y exquisitez. Un hotel así podría estar en Dubai o Montecarlo pero está en la bella ciudad de Vila Viçosa, en pleno Alentejo portugués. Por supuesto que este refinamiento asiático tiene un precio pero no es exhorbitado ni disuasorio para el que se quiera dar un homenaje en un lugar que no se parece a nada conocido.

El Alentejo Mármoris está construido en lo que antiguamente fue una bodega.La familia propietaria lleva generaciones en la explotación del mármol y ha rendido homenaje a ese mineral de esta manera tan original.

Estamos ante un "boutique hotel", ni grande ni pequeño, con una arquitectura cuidadísima, tanto en interiores como en exteriores, de elegancia clásica y serena, con los últimos avances y comodidades, disponiendo también de gran piscina exterior y lujurioso Spa.

La ubicación del hotel es un punto fuerte. Entre Madrid y Lisboa, a cuatro horas de la capital española y menos de dos horas de la portuguesa, Vila Viçosa se halla muy cerca de Elvas y a dos patadas de Évora. Excelentes autovías y carreteras nacionales nos dejan muy cerca del hotel Alentejo Mármoris. Desde Badajoz hay tres cuartos de hora.

No se ha descuidado precisamente el apartado gastronómico y el hotel cuenta con un reputado restaurante, el Narcissus, especializado en cocina alentejana renovada y de alto nivel culinario. Puede que no sea para todos los bolsillos pero sí para los amantes de la cocina muy elaborada y con base en los ingredientes más seleccionados.

Reconozco que este es un hotel donde no te apetece salir de la habitación para nada, como mucho para desayunar o cenar, disfrutando de la belleza de los materiales y de la decoración. Es, lo que llaman en Portugal "requinte puro". Luego tienes que volver a casa y nada será ya lo mismo. No obstante, la ciudad es muy bonita y se merece un paseo. El patrimonio monumental de Vila Viçosa se halla muy bien conservado. No te aburres porque en el mismo hotel organizan variadas actividades para descubrir la ruta del mármol. Por cierto que estamos en tierra de vinos y abundan las bodegas con vinos de alta calidad.

El hotel Alentejo Mármoris es el número uno en Tripadvisor y Booking; ya se sabe que tanta gente no puede estar equivocada. Si un hotel así estuviera en Lisboa sería mucho más caro y en ninguna capital europea hay algo similar.

Toda la información mucho más detallada en la web oficial del hotel.


HOTEL DOURO ROYAL VALLEY. EL LUJO AL ALCANCE DE TODOS.















La región del Duero es uno de los destinos turísticos más apreciados por viajeros que valoran la tranquilidad y la autenticidad. Aquí no hay masificación y el tiempo corre muy despacio. Se trata de una zona ideal para desconectar de todo y sumergirse en la naturaleza más exhuberante

El hotel Douro Royal Valley es un establecimiento moderno y de última generación que ofrece un alojamiento rabiosamente contemporáneo, de líneas depuradas y para amantes de la sencillez en la decoración, sin recargamientos y con énfasis en el paisaje que rodea el hotel, ubicado a orillas del río Duero y con todas las habitaciones orientadas hacia el cauce fluvial.

Un hotel de cinco estrellas en primera línea del río más espectacular de la península debería ser un lujo a precios prohibitivos, pero felizmente las tarifas son bastante democráticas y todo el mundo puede alojarse una o más noches sin que sea solo una vez en la vida ni tirar la casa por la ventana. Para empezar, el desayuno es espectacular y va incluido en el precio de la habitación. Además hay una panorámica piscina tipo infinity. 

No podía faltar un spa de categoría y a la altura del hotel, The Royal Spa, reservado exclusivamente para adultos y con el precio de solo 15 euros por persona. Por cierto que los tratamientos tienen tarifas muy moderadas y nos podremos permitir algún capricho.

El conjunto invita al descanso más intenso y reparador, en una comarca famosa mundialmente por sus vinos. Sentarse a ver pasar los barcos o leer tranquilamente nos proporcionarán un tratamiento antiestrés de lo más natural.

Obviamente el restaurante está a la altura y pone el listón bien alto, con cocina portuguesa modernizada y sabores regionales.

La ubicación del hotel es un punto fuerte. Sí, está alejado del mundanal ruido pero no escondido ni con accesos complidados. Desde Oporto se llega en coche en menos de 70 minutos cogiendo la A4 dirección Vila Real y tomando luego la salida hacia Marco de Canaveses; desde ahí solo hay que seguir la carretera hacia Pala, evitando el uso de navegadores que probablemente nos metan por atajos incómodos. Si queremos más emociones fuertes, podemos ir desde Oporto por la carretera que bordea contínuamente el Duero, la nacional 108.

Lo curioso es que se puede ir sin coche porque la línea ferroviaria del Duero tiene apeadero justo al lado del hotel y si coges el tren en el centro de Oporto llegas en poco más de una hora al hotel. Como no todos los trenes paran en  Pala, puedes utilizar la estación de Mosteiró para hacer una ruta ferroviaria hacia Regua o Pinhao e ir viendo el Duero todo el tiempo desde la ventanilla. El tren es el medio de transporte recomendado para visitas turísticas porque circula todo el tiempo por la orilla derecha. En Regua podremos hacer un crucero fluvial y visitar el Museo del Duero.

En resumidas cuentas, un hotel de cinco estrellas a precio de cuatro y con todas las comodidades del mundo moderno en un entorno envidiable e irrepetible.

Para más información, la web del hotel está también en español.


CENTRO DE LA CIENCIA DEL CAFÉ, EN PORTUGAL PERO AL LADO DE BADAJOZ.

A menos de media hora de la capital pacense y en pleno Alentejo se encuentra un centro de interpretación de lo más original. Se trata del centro de la ciencia del café, construido por la prestigiosa marca de cafés Delta. Para los aficionados al consumo de café de calidad se trata de una visita imperativa que exige un mínimo desvío en la ruta Madrid-Lisboa, antes de la casi obligatoria parada en Elvas. 

El centro cierra los lunes y festivos, abriendo solo por la mañana los domingos. El resto de la semana abre a las 10 y cierra a las cinco en temporada invernal o a las seis en época de días más largos. Hay que pagar 6 euros por adulto y 4 euros por menor de 18 años o jubilado.

Hay que dejar claro que el café en Portugal forma parte de la cultura popular y su consumo se encuentra tan arraigado que la media llega fácilmente a los cinco cafés por adulto y día. Obviamente eso no pasa en todos los sitios y solo los italianos llegan a ese refinamiento en Europa. Muchos españoles manifiestan que no les gusta el café y luego cambian de opinión después de viajar a Portugal. Para los que somos fans de la cafetera Delta Q, es una visita de lo más prometedor.

Dejo el video informativo para que el lector se anime a visitar el centro, solo o en compañía de otros. Ojo porque el grupo empresarial Nabeiro también tiene una espectacular bodega en la misma población, Campo Maior.

Lo mejor de la visita es la degustación de cafés en distintas texturas que se ofrece al final del recorrido expositivo. Las chicas que te atienden te sorprenden con combinaciones soberbias y una gran simpatía. Además se puede comprar café a granel a precios de amigo y hay unas cápsulas especiales para la Delta Q con una mezcla elaborada expresamente para su venta en el museo.